“El tiempo de Dios es perfecto”. Creo que la mayoría de las
veces desestimamos esta frase, ignoramos el potencial de la misma y tratamos de
anular lo que ella trae consigo, toda esa parafernalia.
Pienso que hasta que las cosas
no se experimenten en carne propia, resultara inútil tratar de darle
explicación ya que puede ser inútil o carecer de validez.
Muchas veces he tenido todas
las piezas, las herramientas en las manos, la metodología copiada capciosamente
y resulta que no he podido hacer nada, tal vez sea por una mínima carencia, por
algo externo o por terceros; pero siempre se estropea todo y nada se lleva a
cabo.
Es típico, muchas preguntas
nada de respuestas. Sembrando semillas en suelos áridos. Papeles engavetados o
en manos erróneas e infinidades de cosas similares sin ninguna productividad,
ni resultados aparentes.
Los viejos dicen: “Dios apreta pero no ahorca”.
Es así, cuando ya el agua
llega al cuello, cuando se va la luz en medio del túnel, cuando se cierran las
puertas, siempre hay una opción, una alternativa, una salida, una ventana por
donde escapar. Algo que te hace recordar lo grandioso de las cosas, que la vida
se define por detalles cuanticos, minuciosos; con pinceladas maestras, etéreas,
en momentos oportunos, en lienzos precisos.
Cuando una jugada se tranca,
cuando escasean las ideas, cuando las horas llegan a su final y el cerebro esta
por colapsar y ya no hay nada que hacer, aparece siempre lo que yo definiría
como un “Eureka celestial”, el momento cuando todo el universo conspira a
nuestro favor para que hasta lo imposible se haga realidad, para que entendamos
que nada sucede por casualidad, que en el fondo de las cosas, Dios, tiene su
plan secreto.
No nos queremos dar cuenta de
que sin el no somos nada y que al final, detrás de todo siempre hay una
finalidad, un “por que”, un significado, una enseñanza.
Y es verídico y comprobable,
lo que es para uno termina viniendo, sea como sea, lo que si no sabemos es
cuando. En todo esta involucrado la constancia, el interés, la perseverancia,
hacer que de cierta forma todo corresponda y entonces pueda surgir esa
conspiración divina.
Tal vez todo ya este
planificado y exista un cronograma de modo que todo pase o suceda cuando tenga
que ser, ni antes ni después. Por ello no debemos decaer o desanimarnos, mucho
menos dejar de soñar, de luchar cada dia.
Al final todo tiene una
recompensa, no se sabe cuando, lo que si es que es segura y oportuna.
No podemos forzar las cosas,
hacerlas funcionar sin la armonía adecuada, tal vez esto tenga un efecto
adverso, a medias, tal vez no sea el resultado esperado.
Por ello cuando creamos que
todo ya esta perdido, que no hay mas nada, siempre, siempre, Dios estará ahí,
sorprendiéndonos, demostrándonos una vez mas que su tiempo, que sus obras son
perfectas, que no caducan, que es infalible.
¡Gracias
Señor!
¡Ayúdanos
a entender que sin ti no somos nada!
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